Carta a los Periódicos 31/01/08
31, Enero 08
He procurado mantenerme al margen en el tema de Jesús Alvarado, más allá de defenderlo en los medios oficiales del club. He querido mantenerme al margen, no porque no crea en él, sino porque entendía que debía de esperar que los acontecimientos se desarrollaran por los cauces que deben desarrollarse y llegar donde se supone deben de llegar para esclarecer la verdad y administrar cualquier tipo de responsabilidad si la hubiera.
Pero la columna del sr. Peris el día 31 de Enero, en un diario de Sevilla, me ha provocado tal rabia y repulsa que no consigo frenar las ansias de contestarle como se merece. Suavizando un mucho mis impulsos por decirle lo que quisiera, me veo en la obligación de morderme la lengua y aplicar cierta sensatez donde este señor no la ha tenido. Al derramar tanta inquina, yo creo que guardada en la recámara del subconsciente, sobre Jesús tan sólo ha conseguido retratarse ante todos, pues sus palabras son impropias de un personaje que ha de mantener cierta compostura por ser quien es.
Como creo que por ello no le van a recriminar sus superiores, debo apuntarle que el único pecado de Jesús es su SEVILLISMO, y éste le lleva a límites que rayan lo personal, mantiene su particular lucha por defender los intereses del club de sus amores por encima de muchas cosas, quizás por ello, y en eso le doy la razón, es un talibán de este sentimiento que igualmente profeso. Cuando no le gusta aquello que se escribe del Sevilla arremete en su blog, que es particular no lo olvide, contra quienes desde sus ventanas informativas, agreden sin cortapisa alguna, acción que, como usted bien conoce, ha empleado contra quienes les puede más su forofismo que su profesión.
Si bien argumenta usted que el club, “estuvo muy por encima”, refiriéndose a las palabras de Monchi y Palop, recordarle y corregirle qué contestaron cuando le preguntaron: “quiero creer que no ha sucedido”. De querer creer a creo va todo un mundo sr. Peris. Lo que no es de recibo son los calificativos e improperios que usted le lanza a mi buen amigo Jesús, a quien conozco personalmente, calificativos que le retratan a usted como persona. “El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”, esta máxima la está sufriendo hoy Jesús en sus propias carnes, pero igualmente le acusan a usted sr. Peris por las que ha vertido desde su particular córner y aquí debe entender que ha perdido un mucho los papeles al igual que le sucedió en su día al entrenador del Osasuna.
FCO. BORREGO






