La Liga: Real Murcia – Sevilla F.C.

Ponerse a estas alturas delante del televisor o incluso ir a nuestro ESTADIO para ver un partido del SEVILLA, F.C. es igual que el que va a cualquier función sin saber quien actúa o como va a resultar el acontecimiento. No hay ya, esa es mi percepción, un patrón que marque desde el inicio del encuentro que lo que voy a ver sea de mi agrado o no. Es tal la desorientación que estoy viviendo en torno al SEVILLA, F.C. que me causa un cierto hastío.
Toda la confianza que me mostraban los jugadores, se me ha disipado conforme ha ido transcurriendo la temporada. Tan sólo deseo que se acabe cuanto antes. Ya no existe nada de aquel EQUIPO que deslumbraba a todos, tan sólo esporádicos momentos, como ramalazos fugaces, de aquello que no hace mucho tiempo pudimos vivir y regocijarnos de una manera plena. No, no me he acostumbrado a lo bueno, simplemente es que no se puede cambiar tanto a pesar de lo que hemos pasado. No me consuela el saber que todo esto sea producto de tales circunstancias, porque me parece que en realidad no obedece totalmente a ello. No se puede uno refugiar en lo acontecido esta temporada para tapar las muchas deficiencias que a lo largo de un encuentro y de un tiempo a esta parte observamos en los jugadores.

Este partido frente al Murcia se presentaba crucial para conseguir el objetivo marcado, pero cuando nos dedicamos a correr como locos, sin pies ni cabeza, lo antes posible para llegar a la portería contraria para, una y mil veces, marrar las ocasiones o provocar contras que te sacan los colores, percibes una frustración que te hace, conforme van transcurriendo los minutos, desesperarte y cansarte de volver a aquella mediocridad en la que solíamos acometer lo encuentros en otro tiempo. Y sale uno emberrenchinado y más que harto por ello.
El partido lo hemos perdido más que empatado y esto lo sabemos todos, desde la cúpula del CLUB hasta el último aficionado que puedo ser yo. Porque cuando un partido transcurre por los derroteros de este, sabes perfectamente que el guión está más que establecido y su final de antemano. No podemos ser más gilipollas, el recurso del patadón en múltiples momentos del encuentro, no puede ser el arma que se utilice, porque ese recurso es propio de los que no tienen la calidad que creo tiene este plantel.

Si a esto unimos que los cambios que se hacen no sirven para nada y que no suponen el revulsivo que se puede esperar en tales circunstancias, apaga y vámonos. No se puede jugar así, con un juego más que previsible y a expensas de que suene la flauta y el contrario te permita una jugada que desequilibre el marcador. No, eres tú, con tu supuesta superioridad, el que tiene que saber crear la jugada que te ponga por delante y rompa el partido. Y esto es lo que no sabe hacer el SEVILLA, F.C. Da la impresión que algunos jugadores hacen la guerra por su cuenta y no en bien del colectivo. Y pasa lo que pasa, transcurren los minutos y algunos jugadores desesperan a sus compañeros y los que estamos viendo el partido nos desesperamos mucho más porque no sale nada.
Y a sabiendas de que el Real Murcia está descendido, que el empate no le sirve y que, para colmo, te pone las cosas muy complicadas, como queriendo dar los últimos coletazos del moribundo. Merece el equipo pimentonero el puesto que está en la clasificación y, por supuesto, merece el SEVILLA, F.C. el que ocupa que, por cierto, cada vez más imposible la Liga de Campeones, ahora peligra y mucho el puesto que aún mantiene de UEFA. Como no se ponga las pilas en los encuentros que restan, la INTERTOTO puede ser la única salvación de esta accidentada temporada.
Y para finalizar comentaros que la prueba fehaciente de todo este resumen, es la cara de rabia, desesperación e impotencia de MANOLO JIMENEZ que enfocó en algunos momentos la Sexta, ante lo que estaba contemplando.