
Difícil el reto que se ha marcado el Sevilla, FC para la próxima temporada, por su complejidad a la vista de una realidad palpable. El fútbol viste mejor sus galas y se hace más a sí mismo cuando más gentes saborean sus mieles, cuando más gentes se involucran con el sentimiento que transmite, cuando más gentes se identifican con unos colores. Esta entidad, que lleva más de cien años batallando en este bendito deporte, aún presenta carencias que otras, no se sabe muy por qué, o si y que no vienen al cuento, solventaron antes. Las simpatías y los frutos del trabajo bien hecho forjan acercamientos que con el tiempo cincelan fidelidades eternas, que se transmiten de generación en generación y, rara vez producen desertores. Pero aún existe un margen para la confianza, un margen de actuación sobre aquellos que no tienen muy bien definidas sus preferencias y es ahí donde el Sevilla, FC ha puesto sus miras para crecer en un terreno que, si bien muy resbaladizo por ser voluble, guarda una cantera inestimable para la consecución del objetivo. La entidad se ha preparado oportunamente para esta siembra; ha regado convenientemente la semilla y aportado los aditamentos que eran necesarios; el escaparate con que atraer a cuantos más y mejores está ahí; los triunfos cosechados en tan corto espacio de tiempo, demuestran la solidez del proyecto; el trabajo bien hecho da margen de confianza y augura un futuro halagüeño, pero hay que mimar y mimar para que lo sembrado dé los resultados esperados, para que la labor no se vaya al garete o no responda a las expectativas previstas. Por otro lado, seguro, no faltarán los agentes externos que pretendan minimizar y ningunear lo que es un proyecto para la ilusión pendiente de conseguir sus frutos: los agoreros con sus alforjas repletas de envidia que busquen apuntarse un triunfo para justificar sus mezquinos argumentos, o porque, simplemente, no quieran ver crecer más a su oponente, conscientes del peligro que una campaña así podría deparar. De estos sabe mucho el Sevilla, FC que tiene que lidiar día a día con tan patéticos elementos, individuos que focalizan su labor en minar lo que se ha convertido en una fuerza imparable.

Pero existe otro elemento que hay que tener muy en cuenta. Este subyace en la propia idiosincrasia de una región parcelada por lo que otrora se denominaron Reinos de Taifas y que aún persisten en su vasta geografía. Al estilo de aquel tiempo, estos cantones mantienen un cuidado extremo ante quienes traspasan sus linderos, de tal manera que si se produce tal agresión, no dudan en atajarla de mil formas que muy bien conoce la memoria colectiva. Y los políticos son parte interesada en esta configuración, alimentando con sus argumentos la reacción más severa ante tales circunstancias. Nadie es profeta en su tierra, el Sevilla, FC sabe a lo que se enfrenta en Andalucía, sabe que los que la llevan gobernando tanto tiempo no le dejarán actuar con libertad, y sabe que serán muchas las embestidas que deberá afrontar y las consecuencias que deberá asumir ante su perseverancia por crecer. Pero así son las cosas, nunca la entidad se vio apoyada por los poderes públicos, es más, muy al contrario sufrió sus severas respuestas.

Por eso he empezado diciendo lo difícil y complejo que es el reto que se ha propuesto esta temporada, reto que no dura un año sino toda una existencia. Pero también aportar que en la medida que siga perseverando y sobreponiéndose a cuantos avatares se le presenten, irá fortaleciéndose su masa social y anexionándose a ella cuantos crean en el proyecto, serán estos los que a medio plazo se convertirán en fieles que verán su fidelidad recompensada por el acierto de una gestión imparable. Y ante este crecimiento incuestionable no tendrán más remedio que claudicar aquellos que al principio, por multitud de razones expuestas, ridiculizaron la campaña, no tendrán más remedio que cambiar su estilo y aceptar lo que es innegable. Por eso en este terreno aún hay mucho margen de mejora, mucho que hacer para que el sueño trascienda las fronteras de la gloria. Ser alternativa a los grandes sólo es posible con esfuerzo y perseverancia, con trabajo y acierto, con entrega desinteresada a unos colores que marcan un estilo, un sentimiento que traspasa fronteras y que le catapulta hacia la grandeza de este deporte. Este es el reto que se ha marcado la entidad y no es un reto baladí sino el más importante de su existencia. Otro peldaño más en la larga escalera, otro objetivo para sentirse cada vez más dichoso de pertenecer a la gran familia sevillista, de gritar a los cuatro vientos y con más energía si cabe: VIVA EL SEVILLA, F.C.
Fco. Borrego







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